De noche parece que uno escribe mejor. No, no es que tenga los dedos más agiles, sino que la noche es un buen complice de los "sueños"
El silencio que ahora me acompaña es casi absoluto, de vez en cuando pasa algún coche y, de fondo, casi como si fuera mi propio latido, escucho el continuo respirar de este ordenador.
Ahora es cuando uno podría escribir un cuento de hadas, por ejemplo, lleno de animales mitológicos, paisajes irlandeses, reyes, príncipes y princesas... O uno cotidiano, de bajar a la calle y entrar en un café para pedirse uno con leche y leer el periódico, y levantar la vista para observar la calle. A veces las ciudades tiene paisajes preciosos... o de ciencia ficción, donde existen edificios flotantes, viajamos pulsando la ciudad en un mapa, vivimos en mundos distantes...
O también podría ser el momento de escribir un poema, sólo uno, lleno de ternura y de amor, de recuerdos, de voces infantiles que han regresado de las paredes, de ojos, bocas, senos, quizá incluso de revolución, no mucho, eso antes era bonito y actual, ahora hay (debe haberlas) otras cosas por las que lucha, más cotidianas, más pequeñas...
Pero esta noche la usaré para estar, simplemente, estar, diría volver, pero sabemos que existen lugares de los que uno nunca se ha ido.
Es tarde. Relativamente tarde. Tarde respecto a la hora a la que tengo que levantarme: 6:30 am. Son la 1:31 am. No me asusta madrugar, todos lo hacemos, y cuando se hace para viajar, no sólo no asusta sino que ayuda.
Llegaré al Nuevo Mundo de noche, allí, a una ciudad inglesa con el original adjetivo de "nueva". Varias noches llenas de horas. Después, viajaré aún más lejos de mi casa, a una ciudad de temblores y santos. Tras aventurarme en el desierto, jugaré un poco con las luces y los dados, con reyes y reinas, con futuro y riqueza. Por último veré anochecer desde una playa en una ciudad que no essanta ni bíblica, pero se sustantiviza en un plural de ser divino y asexual.
Tengo sueño, la verdad, y no sési escribo lo que quiero escribir o escribo simplemente guiado por el deseo de terminar y descansar.
A la vuelta de mi viaje, fotos y textos, relatos, poemas... si me consigo inspirar igual que fue inspirado Lorca.
Hasta la semana del 11 de septiembre.
Puede ser que de repente abra la puerta y aparezca. Quizá con una botella de vino, Protos o Marqués de Riscal, o incluso un Vega Sicilia, para eso sí que tiene gusto, aunque no siempre una botella con nombre tiene que saber bien o mejor que otra sin renombre, la cuestión es que a uno le guste sin tener que saber si buele a roble o a cereza, o si sabe a frutas del bosque o a barrica. Pero ella sabe elegir.
Puede ser que de repente, repito, abra la puerta y entre hasta quedarse muy pegada a mi. Que me mire tiernamente y me de un beso para poder quedármelo sin acuse de recibo, y que se deje abrazar. Un abrazo sin apretar demasiado, únicamente la presión exacta para transmitir calor.
Puede ser que se siente y charlemos, que yo saque algo de picar para acompañar el vino, puede también que no, que no deseemos comer nada para que el vino, que puede ser que trajo, fluya en nuestro interior sustituyendo a la sangre, o puede ser que sólo la empuje a las mejillas y a los ojos, e incluso a la boca y digamos verdades, o puede ser que mentiras entre risas.
Puede ser que nos quedemos callados y mirando al suelo con ligeras sonrisas alegrándonos los ojos.
Puede ser que me abalance, o puede ser también, ¿por qué no?,que se abalance sobre mi y nos besemos sin cuidado, excitados por el vino y nuestro olor. Puede ser que hagamos el amor, o puede ser que sólo sea sexo, en el sofá, o en la cama, o...
Puede ser que terminemos y repitamos, o puede ser que nos quedemos tumbados abrazados y después nos durmamos. Puede ser que se vaya al terminar o que desayune conmigo.
Puede ser...
Nada, que no paro, me he lanzado a criticar y no hay manera. Voy a tener que dejar las noticias e imaginar otras realidades para poder escribir lo que me gusta y como me gusta. En fin, vamos a ello.
Ayer leía el periódico veinte minutos y en una columna escorada a la derecha con imágenes intercaladas entre textos muy al estilo "postiano", cómo crear un blog. Y ¿adivináis que página de blogs recomendaban (o ponían como ejemplo que respecto a publicidad es lo mismo? No, esa no, alguno se ha equivocado. Sí, sí, esa ¿quién ha sido? No seas tímido,hombre, bueno, ya saldrá. Exactamente, la coctelera.
Nuestra amadísima página de blogs donde compartimos con una ya gran cantidad de blogeros y, por lo menos en mi caso, bastantes amigo/as, era puesta como ejemplo de creación de un blog.
No me parece mal, de hecho podría indicar que este sea probablemente la mejor cervez, uy, perdón, la mejor página de blogs tanto por su comunidad (folclor) como por su facilidad de uso.
Y por otro lado predigo una ralentización de la página ("Ddios" no lo quiera) como aquella que sufrimos hace ya algún tiempo. ¡Ahora que los ¿webmasters? se iban a ir de vacaciones...! Pasadlo bien.
Me alegro de haber creado un blog en esta coctelera de amigos, profesores y literatos.
He dicho.
Después de tanto tiempo sin publicar (ya escribiré un post explicando esta ausencia, muy fructífera profesionalmente)vengo con ganas de criticar. ¡Tengo que liberar el estrés de estos meses de alguna manera! Pero no os preocupeis, será algo cortito.
Viendo las noticias sobre el endurecimiento de las sanciones a quellos conductores que circulen sin cinturón de seguridad y sin casco, apareció un conductor al que le acababan de poner una multa por no llevar el cinturón, y dijo algo que me hizo pensar. Defendió la tesis de que si no quería llevar el cinturón de seguridad, por qué tenían que multarle si no iba a poner en peligro a nadie por eso, sólo él saldría perjudicado.
Este comentario también sería extensible a los motoristas, que lleven o no lleven caso, no va a influir en los demás.
Ahora bien, teniendo en cuenta que la afirmación encierra una verdad enorme, supongo que estas leyes lo que harán será protegernos de nosotros mismos.
Yo no tengo moto, por lo que no llevo casco, pero sí coche, y siempre llevo el cinturón por un extraño apego a la vida que tengo, pero no lo hago por si me multan, sino prque yo lo quiero llevar.
Si alguien no quiere protegerse, que haga lo que quiera con su seguridad. A lo mejor también se debería de poner multas a los que no sepan nadar por meterse en el agua, a los que toman el sol sin protección o a los que se duchan sin alfombrilla en la bañera.
En fin, no estoy en contra de estas leyes (¡faltaría más!) pero este tipo de cosas deberían de ser con fines educativos y nunca imponibles.
Vamos, creo yo.
" Porque no puedo estar sin ti.
Por eso, vuelvo"
Tontxu
Es curioso, mirando atrás en el tiempo para hacer un repaso general de lo que ha sido mi vida hasta el momento, ocurre que hay tres o cuatro puntos de inflexión que son los que más acaparan mi pensamiento.
Cuando te detienes y meditas en profundidad sobre ellos, parece que vuelves a revivir las sensaciones que te abordaron; quizá no con tanta intensidad, pero las sientes. Una vibración en el estómago, una mueca de sonrisa, un suspiro, unas palabras, gestos, decisiones... todo se agolpa como si tu cerebro fuera una presa en la que sólo hay un agujero demasiado pequeño. Una especie de selección natural del recuerdo.
Es verdad que cuando consigue salir por el agujerito algo que no me agrada, lo tapono rápido y remuevo las aguas para que se oxigenen. Una vez tranquilas, destapono y dejo fluir de nuevo chorros de pensamiento más o menos placenteros.
Mi último punto de inflexión no es demasiado agradable, pero debe de haber alguna grieta en mi muro y consigue de vez en cuando llegar al estómago. Lo bueno es que sé que dentro de un mes, más o menos, llegará otro punto de inflexión que (¡espero y deseo!) se anteponga y enraíce. Seguro que llegará.
Disculpadme por esta sarta de pensamientos incoherentes, pero debe de ser que en dos días sumo un vela más a la tarta de mi vida y se me ocurren chorradas.
Te podría decir que por las noches no duermo,
la almohada se me antoja dura como un acantilado,
las sabanas se sublevan, se arrugan y su aspereza es cortante,
la luz del despertador es un foco de luz rojo y abrasador.
Te podría decir que por las noches no duermo,
un castillo de naipes se derrumba en mi cabeza,
estallan, de repente, las crisálidas del pensamiento,
se forma un coro que he de colocar y dirigir, aunque no quiero.
Te podría decir que por las noches no duermo,
mis ojos no siempre amanecen enteros, pero brillan más,
tiemblan no por la oscuridad, sino por la luz del recuerdo,
los ojos se intentan esconder tras los párpados, pero soy invisible.
Te podría decir que por las noches no duermo,
pero es algo que debí escribir hace mucho tiempo,
(quizá no tan lejano, no recuerdo, no quiero recordar) pero no pude,
y ahora que por fin por las noches duermo, sí puedo.