¿Madrid apagada?
Si bien su cielo adormecido
me invita a apagar también mis ojos
sus luciérnagas de metal al rojo vivo
me dicen "¡Espera, aguanta un poco!
"¿No ves que al final de este camino
que ves angosto, largo y tortuoso
hay una mujer morena que te ama
y te ayuda a no sufrirlo solo?"
No debí partir de esta ciudad,
nunca debí dejar llorar los ojos
que tanto me quisieron
(y vuelven a quererme)
sólo porque su corazón no tiene fondo.