Echar de menos

Es complicado eso de echar de menos. Supongo que se podrá hacer de muchas maneras, pero yo me refiero a esa en la que de repente te quedas quieto sin fijar la mirada y empiezas a pensar. Y este acto se va transformando lentamente en en parásito estomacal que empieza a jugar con tus entrañas. ¿Por qué los sentimientos se alojan en las entrañas?
Cuando esto ocurre, lo primero que se te viene a la cabeza es optar por la indiferencia, intentar apartar ese pensamiento para poder continuar con una vida normal. Pero no, ya has creado a un ser inmortal que se quedará dentro de ti hasta que a él le dé la gana.
Hay que tener mucho cuidado con lo que se crea. No es lo mismo crear un gato con torso de gallina, patas de cerdo, nariz de oca y orejas de paquidermo, que un parásito (con lo que dejaría de ser técnicamente un gato)
Lo primero puede dar un poco de grima, lo reconozco, pero giras la cabeza, luego el cuerpo, mueves un pie delante de otro, sin trastabillarse, pasas por debajo del marco de una puerta, cierras ésta con o sin llave (recordemos que el engendro tiene patas de cerdo y tiene complicado girar el picaporte) y te vas silbando una canción (esto es optativo)
Pero lo segundo es ya más difícil de darle la espalda. Se agarra tan firmemente que incluso a veces ni las lágrimas son capaces de hacer que desaparezca.
¡Indiferencia!¡Qué bien suenas pero qué difícil eres de conseguir! Y lo malo es que cuando llega, el parásito ya ha realizado estupendamente su labor.
En fin, supongo que siempre echaremos de menos algo...o a alguien.

manuel dijo
siempre, siempre se echara de menos a algo o alguien
22 Diciembre 2005 | 11:21 AM