Girando y girando, las cuatro ruedas de una despedida me han devuelto a mis lejanas Malvinas. Me gustaría decir que estoy feliz por haber regresado, pero estaría incurriendo en una verdad a medias.
Me alegra en cierto modo volver porque es parte de una decisión meditada. Es un lugar de paso del que tendré que salir lo mejor posible. Tiempo va a costarme volver a mi ciudad, pero por lo menos espero que las Malvinas se acerquen un poco más. No sé, quizá lo justo para dormir abrazado.
La ventaja es que descuidaré menos el blog, en este lugar el tiempo sobra, y sí, amigos, lo reconozco, en cierto modo se pierde.
Por eso este blog, por eso esta vida.