- Tenemos ya preparada la máquina. ¿Dónde está el Doctor Luis?
- Señor, tiene que estar a punto de llegar.
- Bueno, mientras esperamos repasemos el experimento. Según nuestros cálculos, una vez que abramos la brecha espacio-temporal podremos transportar al Doctor 2.000.000 de años hacia el pasado. Tomará nota de todo lo que vea, pero con gran cuidado de no provocar ningún desajuste en el presente. Nos gustaría que trajera algo desde el pasado, pero puede ser muy arriesgado.
- Señor, ¿Usted cree que todo esto funcionará?
- ¡Sin lugar a dudas! Llevamos demasiados años preparando esto y creo que por fin lo hemos conseguido.
- ¿Y si algo saliera mal?
- Nada saldrá mal, sargento. Y ha olvidado dirigirse a mi con "Señor"
- Señor, disculpe, señor.- Saludó marcialmente y se dirigió a su mesa.
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En el centro de la sala descansaba la máquina del pasado. Se parecía a una de esos bobsleigh, quizá un poco más pequeño, pero con la misma forma de proyectil. Disponía de un cuadro de mandos en el que se señalaba la temperatura exterior e interior, un barómetro y un indicador temporal. Unos mecánicos preparaban los últimos detalles, comprobaban sobre todo que no hubiera ningún resquicio en las juntas que pudiera provocar una despresurización y que las sujecciones tuvieran la fuerza adecuada.
Una puerta metálica con el signo de radioactivo se abrió. Detrás apareció un hombre joven, de unos treinta años, con vaqueros, una camisa azul y zapatillas blancas. Tenía el pelo rubio y largo, despeinado, y ojos azules. LLegaba sudando y con un montón de papeles en la mano.
- ¡General! ¡General!
- ¡Hombre! Por fin llega usted. ¿Sabe que sólo queda media hora para que se pueda cumplir mi sueño?
- Sí lo sé, pero tengo algo muy importante que decirle. - El Doctor empezó a revolver sus papeles.
- Mire Doctor, por su tono deduzco que es algo relacionado con el experimento. Nada va a hacer que se retrase más. Además, le recuerdo que usted a firmado un contrato por el que se compromete a ser el piloto e investigador de la máquina.- Su tono era sereno y firme, la voz del que está acostumbrado a mandar.
- Ya lo sé, General, pero he estado haciendo algunos cálculos y...
- Bueno, bueno - le interrumpió- puede usted contarme lo que quiera, pero vaya vistiéndose para su viaje.
- ¡Pero General! ¡Escúcheme! - Dos soldados empezaron a desnudarle y a ponerle el mono- Usted y yo sabemos que no podemos viajar al futuro porque el futuro aún no existe. Nunca podremos ir al futuro.
- Sí, y ¿qué tiene que ver el futuro con esto?
- ¡Creo que si viajamos al pasado no habrá futuro!
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Los dos soldados se quedaron mirando al general durante un segundo, pero pronto reanudaron su tarea. Le colocaron algunos parches por el cuerpo para poder controlar sus constantes vitales.
- Explícese, Doctor.
- Mire, existe mucha literatura de Ciencia Ficción que trata el tema, y muchos de los insignes científicos han especulado acerca de los viajes espacio-temporales y su repercusión. Estoy casi convencido de que en el momento en que yo llegue a mi destino, si llego, claro, el futuro se transformará totalmente. Es lógico, en cuanto esté ahí, ya habré modificado la secuencialidad temporal sólo por estar. Ocuparé un espacio que no sé cómo podrá afectar.¡Podemos llegar incluso a desaparecer, usted, yo y todo lo que existe en este planeta!- Gritó.
El General le miró serio. Todo el laboratorio se quedó parado a la espera de ver como terminaba la discusión.
- ¡No diga usted más tonterías!- Se giró- ¡Sargento! Acompañe al Doctor a la maquina y ayúdele a sentarse. No queremos que el viaje sea incómodo para usted,¿verdad?- Sonrió, mirando al Doctor.
La sonrisa del General reconfortó a todos excepto al doctor que, casi empujado por el sargento, se sentaba y colocaba los aparatos de seguridad.
- General, está usted comentiendo un error. Si me dejara más tiempo para explicarle mis teorías, entraría en razón. ¡Sólo le pido un día más!
- No, Doctor, he dedicado toda mi vida a este proyecto y no lo voy a demorar ni un minuto más. Ya he esperado demasiado.
- ¡Pero si hago este viaje puede que nunca existamos!
- ¡Cállese!- Gritó el General- ¡Cerrad la puerta y empezad con el experimento!
- ¡General! ¡General!- Intentó gritar, pero la compuerta ya estaba cerrada y todo el personal empezaba a colocarse alrededor de la circunferencia de seguridad
(Continuará...)