¡Qué difícil es aguantar el tipo cuando te llega a los oidos una frase que te hace temblar! La frase en sí no hace daño, no están hechas para eso, pero dependen tanto de su contexto que terminan siendo parte de él.
En ese momento dices lo primero que te viene a la mente, una típica frase-escudo que suele ir acompañada de una sonrisa y una mirada evasiva. Por supuesto que uno sabe que ese arma que te han lanzado no iba dirigida a ti, que ha sido un fallo en la dirección, un conjunto de palabras nada más, que tu eres simplemente el "daño colateral", pero has sentido un temblor, y esquivas la mirada y piensas en la sangre que está derramando tu cuerpo herido, tu corazón herido.
Ha sido un momento inoportuno, ha sido una alegría truncada, ha sido una frase inocente sobre un cuerpo en recuperación...
Ha sido que a veces sacamos las cosas de quicio...