De noche parece que uno escribe mejor. No, no es que tenga los dedos más agiles, sino que la noche es un buen complice de los "sueños"
El silencio que ahora me acompaña es casi absoluto, de vez en cuando pasa algún coche y, de fondo, casi como si fuera mi propio latido, escucho el continuo respirar de este ordenador.
Ahora es cuando uno podría escribir un cuento de hadas, por ejemplo, lleno de animales mitológicos, paisajes irlandeses, reyes, príncipes y princesas... O uno cotidiano, de bajar a la calle y entrar en un café para pedirse uno con leche y leer el periódico, y levantar la vista para observar la calle. A veces las ciudades tiene paisajes preciosos... o de ciencia ficción, donde existen edificios flotantes, viajamos pulsando la ciudad en un mapa, vivimos en mundos distantes...
O también podría ser el momento de escribir un poema, sólo uno, lleno de ternura y de amor, de recuerdos, de voces infantiles que han regresado de las paredes, de ojos, bocas, senos, quizá incluso de revolución, no mucho, eso antes era bonito y actual, ahora hay (debe haberlas) otras cosas por las que lucha, más cotidianas, más pequeñas...
Pero esta noche la usaré para estar, simplemente, estar, diría volver, pero sabemos que existen lugares de los que uno nunca se ha ido.